Vaciándome para ver claro


 A finales del año pasado me encontraba limpiando un espacio de la casa, donde guardaba viejas notas escolares y me topé con una visualización que había hecho cuando tenía 14 años, mis anhelos de ser periodista y estudiar comunicación.

¿Cómo decirle a esa adolescente que sí, sí estudió esa carrera, que se graduó con excelencia, que incluso le dieron una medalla al mérito académico, pero que al egresar... no se dedicó a nada de eso?

¡Cómo decirle que iba a perder a 3 de sus seres más amados en poco menos de 3 años, que se iba a convertir en madre en el momento que menos se imaginaba, que la sonrisa de su hijo y su llanto la iban a poner a prueba?

Pues no, no sé cómo decírselo, y hoy que la veo en el espejo, con 27 años y esa sonrisa en calma, esa mirada de amor y aceptación, de consciencia y hambre de definición. Lo único que puedo decirle es que no se recrimine el pasado, que no se avergüence de él, que no lo niegue, que lo abrace con amor, porque la ACEPTACIÓN y el AGRADECIMIENTO son dos de los regalos más preciados para el alma.

Hoy, sé que esa chica de 14 años se sorprendería de ver cómo ha cambiado la vida al casi alcanzar el doble de esa edad. Personas llegaron, personas se han ido. Se han derrumbado viejos mitos y creencias, hay nacido nuevos pensamientos y han emergido ideas que habían sido relegadas.

Hoy esta mujer se levanta fuerte y amorosa, buscando disipar la niebla que enrareció su camino, porque hoy abre su corazón, su mente y su consciencia a otros mundo posibles para crear realidades distintas.

Hoy no busca el aplauso de afuera, aunque agradece que alguien resuene con lo que hace, no porque lo haga ella, sino porque algo se está moviendo en alguien más. Todos estamos conectados y cuando alguien sana, mejora, crece, se desarrolla, avanza, despierta, aprende... lo hacemos todos de alguna manera.

Ella quiere servir y ayudar y sabe que el primer paso para hacerlo, es empezar por ella misma. "Nadie puede dar lo que no tiene" y la primera persona a la que desea abrazar, fortalecer y desarrollar es a sí misma. 

Volviendo al presente, miro a mi alrededor y estoy dispuesta a compartir este camino con quien resuene con esta búsqueda y quiera unirse para acompañarnos, apoyarnos y ESTAR.


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